segunda-feira, 31 de janeiro de 2011

los yuyos y el pampero

Hay cosas que no se compran en la botica de la esquina. Hay que hacer la enorme y costosa diligencia de adquirirlas con el espíritu, y eso cuesta.        - Gracias, Atahualpa!

Atahualpa Yupanqui, em língua quíchua, aquele que vem de longe para contar algo. É o pseudônimo que Héctor Roberto Chavero escolheu na adolescência. Na época, andava diariamente 15 quilômetros para ter aulas com seu mestre de violão. Era também uma homenagem aos dois últimos imperadores incas: Atahualpa e Tupac Yupanc.



Con permiso via a dentrar aunque no soy convidao,
pero en mi pago, un asao no es de naides y es de todos.
La sangre tiene razones que hacen engordar las venas.
Pena sobre pena y pena hacen que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito pero hay montañas de arena.
No sé si mi canto es lindo o si saldrá medio triste;
nunca fui zorzal, ni existe plumaje más ordinario.
Yo soy pájaro corsario que no conoce alpiste.
Vuelo porque no me arrastro, que el arrastrarse es la ruina;
anido en árbol de espina lo mesmo que en cordilleras
sin escuchar las zonceras del que vuela a lo gallina.
No me arrimo así nomás a los jardines floridos.
Sin querer vivo alvertido pa' no pisar el palito.
Hay pájaros que solitos se entrampan por presumidos.
Aunque mucho he padecido no me engrilla la prudencia.
Es una falsa experiencia vivir temblándole a todo.
Cada cual tiene su modo; la rebelión es mi cencia.
Yo soy de los del montón, no soy flor de invernadero.
Soy como el trébol pampero, crezco sin hacer barullo.
Me apreto contra los yuyos y así lo aguanto al pampero.

Retalho de El Payador Perseguido, tecido por Atahualpa, costurado por mim.
Ouça completo aqui: El Payador Perseguido, Atahualpa Yupanqui, 7°ed.,
Buenos Aires, Colección Sauce y Algarrobo, Fabril Editora, 1979.


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